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Thursday, February 9, 2012

Primavera Árabe: Revoluciones, mentiras e Invasión colonialista



Libia y nuestra propaganda de guerra

Los ciudadanos de nuestros países democráticos deben alzarse y hacer oír sus voces para tratar de evitar a Siria la pesadilla de la intervención militar de las fuerzas de la OTAN bajo mandato de la ONU o de las “coaliciones de voluntarios” que han padecido y que continúan padeciendo los pueblos de Afganistán, de Iraq, de Somalia y de Libia. Indignada por la visión unilateral generalizada por los periodistas sobre las guerras cada vez más destructivas y sanguinarias que se desarrollan ante nuestros ojos, Anne Morelli, profesora de la Universidad Libre de Bruselas y Presidenta de “Mujeres por la Paz”, reacciona por medio de este hermoso y generoso texto (Silvia Cattori).

Los principios generales de la propaganda de guerra siempre son similares. Tratan de hacer que nos unamos a una causa belicista por medio de declaraciones primero pacifistas y después resignadas : nos vemos “obligados” por el Otro a hacer la guerra. Él la ha provocado y nosotros vamos a comprometernos en ella por unas causas nobles : la protección humanitaria de los civiles, la democracia, la lucha contra el militarismo desenfrenado de nuestro enemigo ...

Por supuesto, nuestro enemigo comete sistemáticamente atrocidades, mientras que nuestro ejército está compuesto de gentilhombres, todo lo más susceptibles de un “abuso” involuntario. Además, nosotros no arriesgamos nada con esta guerra : la aplastante superioridad de nuestros ejércitos nos garantiza unas “pérdidas cero”, mientras que nuestros enemigos están condenados desde un principio a la derrota. Finalmente, quien se oponga a esta guerra corta, moral y ferozmente victoriosa solo puede ser un agente del enemigo.

Reuní estos principios que rigen la propaganda, previa y contemporánea a todas las guerras desde el inicio del siglo XX, en un pequeño volumen [1]. Con cada nueva edición tengo que añadir a este mismo esquema ejemplos de patrañas que se han utilizado para movilizar a la opinión pública en los conflictos más recientes : Afganistán, Iraq... Y cada vez formulo en vano un deseo siempre desmentido : espero que los lectores, entendidos, dejen de caer, no caigan en las burdas trampas de la propaganda...

Pero, por desgracia, la reciente guerra de la OTAN contra Libia nos obliga a constatar que estos principios están activos... ¡y funcionan muy bien !

Nosotros somos pacifistas y “reaccionamos” ante los actos violentos libios

Según la tesis oficial de la OTAN, nuestros bombardeos vía la operación “Protector unificado”(sic) tienen por objetivo impedir que el régimen libio (las palabras tienen toda su importancia) prosiga con sus bárbaros ataques contra el pueblo libio [2]. Por consiguiente, “él” es quien comenzó y nosotros lo único que hacemos es reaccionar ante los actos violentos enemigos que, además, son difíciles de cuantificar y juzgar. Así, ¿son verdaderamente civiles inocentes los “rebeldes” de Bengasi contra los que actúa Tripoli, aunque hasta en las muy primeras fotos nos los mostraban armados hasta los dientes (¿por quién ?) y aunque su Consejo Nacional de Transición se queje cuando se dirige a la OTAN en Bruselas de no recibir suficiente dinero para profesionalizar a su ejército ? [3].

Los bombardeos, rebautizados, “campañas de ataques aéreos” fueron autorizados por el Consejo de Seguridad de la ONU el 18 de marzo de 2011 como “reacción” a estas supuestas masacres de civiles y para “proteger a los civiles libios”. Puede parece que bombardear civiles para “protegerlos” es contradictorio, pero la misión se lanzó verdaderamente en estos términos [4]. Por lo tanto, la guerra sería una “réplica” a lo que la OTAN llama “los bárbaros ataques de régimen de Gadafi contra el pueblo libio”.

Gadafi, monstruo en funciones

La propaganda canaliza clásicamente el odio y los resentimientos de la opinión pública hacia un dirigente enemigo, que se supone es la causa de todos los males. Este será al mismo tiempo un loco, un demagogo, un cínico, un militarista... Así, durante la Primera Guerra Mundial, Guillermo II - antes de Ben Laden, Milosevic o Saddam Hussein – personificó al enemigo que había que abatir. Evidentemente, la guerra tiene como objetivo su captura, después de lo cual la humanidad recuperará la felicidad.

El conflicto con Libia no es una excepción a esta regla, pero la construcción mediática del personaje de Gadafi es particularmente interesanre. En efecto, tras haber sido la personificación del mal, del “terrorismo internacional” y el enemigo público n°1 al que se hizo responsable de todo tipo de atentados, el coronel (que también había nacionalizado las compañías petroleras de su país) volvió a ser recomendable. Cuando en junio de 2011 el ministro belga de Defensa, De Crem, asegura querer bombardear Libia mientras no se libre de Gadafi, parece haber olvidado que el jefe del anterior gobierno belga, Guy Verhoofstadt, recibió a Gadafi en Bruselas unos pocos años antes con toda la consideración posible. Entonces Gadafi volvía a ser un interlocutor válido tanto para Berlusconi como para Sarkozy, quienes le autorizaron a instalar su campamento en sus jardines, lo trataron con familiaridad y le hicieron firmar sobre todo el compromiso de detener en su país los flujos migratorios del sur deseosos de ir a Europa [5].

Unos bombardeos nobles

Uno de los principios de la propaganda de guerra quiere que se haga creer a la opinión pública que nuestro compromiso belicoso tiene unos nobles fines. Nunca debe tener que ver ni con recursos económicos que hay que controlar ni con objetivos geoestratégicos, sino verdaderamente con una democracia que hay que imponer, con un militarismo que hay que sofocar y con pobres personas en cuya ayuda acudimos. Así, en el caso libio no tendrá que ver con el control de los recursos petroleros de excelente calidad de este país ni con la situación estratégica entre dos países con un destino político desestabilizado por la “primavera árabe”. En cambio, toda la propaganda se estructurará en torno a la falta de democracia del país (lo que no es falso, pero no provoca sistemáticamente intervenciones armadas de la OTAN como en Arabia Saudí y en los Emiratos...) y a los libios que esperan nuestra “ayuda”.

Esta vez no se trata de socorrer a los kosovares ni a las mujeres afganas ávidas de emancipación ni a los kurdos iraquíes ni a los chiíes oprimidos, sino más bien de salvar a unos civiles a los que debemos proteger de la brutalidad de las fuerzas de Gadafi. Por lo tanto, nuestros bombardeos sobre Libia tendrían un fin noble y altamente “humanitario”.

Las“atrocidades” libias y los “abusos” de la OTAN

Las guerras arrastran inexorablemente tras de sí su cortejo de actos violentos, de iniquidades y de víctimas inocentes. Aunque en grados diversos, en cada campo se asesina a niños y ancianos, se viola y se tortura.
El genio de la propaganda de guerra es hacer creer al público que “nosotros” llevamos a cabo una guerra “limpia”, contrariamente a nuestros enemigos. Así, en la guerra de la OTAN contra Libia los medios de comunicación describen en el menú las atrocidades enemigas, pero tratan de silenciar las de la OTAN y sus aliados. A pesar de ello, la tortura se “legalizó” verdaderamente en el campo occidental con ocasión de la guerra contra Iraq [6], pero no se hace la menor alusión a ello.

En cambio, cuando se haga imposible negar el carácter mortífero de los bombardeos de la OTAN, habrá que minimizar su carácter atroz. Rebautizados “ataques”, se supone que son “incursiones de precisión” que tienen por objetivo únicamente blancos militares. Y cuando se deduzca que las víctimas son civiles e incluso niños, habrá que negarlo primero, utilizar el condicional, hablar de las “alegaciones” del “régimen” de Gadafi que no se pueden verificar y después reconocer finalmente un “abuso”, haber matado “accidentalmente” o “por error” a civiles. Así, una incursión de la OTAN en 20 de junio en Sorman, a 65 km al oeste de Tripoli, causó quince muertos civiles, tres de los cuales eran niños. Después de que un periodista de la Agencia France Presse constatara que verdaderamente eran las víctimas, la OTAN ya no puede negar que esta “incursión de precisión” solo haya atacado objetivos militares. También tendrá que reconocer haber matado el 19 junio a civiles “por error” durante un bombardeo nocturno de Tripoli, en el barrio de Souk-al-Yuma (que, sin embargo, ¡se suele señalar como hostil a Gadafi !) y haber atacado accidentalmente a una columna de vehículos “rebeldes” en la región de Brega el 16 de junio de 2011 [7]. Para minimizar los daños ocasionados por el bombardeo de una vivienda particular [el periódico belga] Le Soir [8] pone hábilmente en duda el testimonio de la víctima escribiendo que Khalid El-Hamidia afirma haber perdido a su mujer, a sus tres hijos pequeños y su casa durante un ataque de la OTAN y más adelante que según él su casa había sido atacada por un bombardeo de la OTAN. Como el titular habla de un “blanco legítimo” (sin signo de interrogación), muy evidentemente retoma el punto de vista de la OTAN y desacredita el de la víctima.

Por supuesto, estos “errores trágicos” y “daños colaterales” son inexorables, pero solo se observan entre los enemigos. Cuando quienes son culpables de ellos son nuestros ejércitos o nuestros buenos aliados de la “rebelión” libia, la discreción es de rigor. Desde las primeras semanas de la “rebelión” y al menos hasta julio de 2011 la ONG Human Right Watch (HRW) de origen estadounidense y poco susceptible de simpatía por Gadafi, señala que la “rebelión” libia se entrega a graves excesos contra los civiles de las regiones que controla : palizas, saqueos de bienes, incendios de casas, saqueos de hospitales, domicilios y comercios... Pero cuando se trata de nuestros buenos aliados, la información de HRW se publicará en condicional (“habría tenido lugar unos incidentes”) [9] contrariamente a lo que concierne a las “atrocidades” de nuestros enemigos que siempre se consideran confirmadas a priori. Por lo que se refiere a quienes huyen de Libia, no olvidemos que la causa principal de su exilio reside en nuestros bombardeos.

Pérdidas cero

Para tranquilizar a la opinión pública, la propaganda repite machaconamente que nuestros ejércitos son tan eficientes que no hay ningún riesgo en que nuestro ejército participe en esta nueva “operación”.

Es cierto que unos bombardeos son, evidentemente, menos arriesgados para quien bombardea que para aquel que es bombardeado (sobre todo si no tienen una defensa antiaérea eficaz). Sin embargo, este desequilibrio flagrante de los riesgos empieza a difuminarse cuando la “operación” se prolonga por tierra. Las guerras en Afganistán e Iraq también se debían haber saldado teóricamente en “cero muertos” pero, naturalmente, la realidad desmintió esta previsión.

El balance de muertos se calcula muy a la baja ya que generalmente solo tiene en cuenta las muertes producidas entre los soldados “oficiales”. Ahora bien, cada vez más la ocupación se confía a mercenarios privados, llamados “contratistas”. En Afganistán, por ejemplo, estos subcontratados son tan numerosos como los “verdaderos” militares estadounidenses, pero sus contratos escapan al control parlamentario y mediático. Solo la sociedad L3-Com cuenta a día de hoy con 350 muertes de soldados privados [10]. Así pues, en caso de que la operación libia se prolongue por tierra, hemos de estar atentos cuando se nos presenten balances tranquilizadores de “nuestras” tropas en caso de que estas incluyan también a mercenarios que, además, son difíciles de controlar en su manera de actuar y a veces son reclutados sobre el terreno sin discernimiento.

¿Cómo seguir siendo crítico?

La crítica histórica nos enseña que discernir los hechos exactos exige contrastar las informaciones que provienen de fuentes diversas. En el caso que nos ocupa, este ejercicio es muy complicado si no imposible : se filtran pocas informaciones independientes de Libia, la radiotelevisión libia es absolutamente inaccesible en el extranjero porque los emisores satélite están bloqueados y porque nuestros medios de comunicación acompañan inmediatamente cualquier información molesta de un comentario de los “rebeldes” a los que apoyamos o de la OTAN. Así, el contribuyente que se pregunta por qué una parte de sus impuestos se destina a pagar las salidas excepcionales de los F-16 belgas y sus bombas solo puede contar consigo mismo ante la propaganda que domina en nuestros medios de comunicación, ejercer su sentido común y dudar.

Notas
[1]Anne Morelli, Principes élémentaires de propagande de guerre applicables en cas de guerre chaude, froide ou tiède, 1ª edición 2001, última edición Aden 2010. La obra se ha traducido a siete idiomas, entre ellas el japonés. [Hay traducción en castellano : Principios elementales de la propaganda de guerra : (utilizables en caso de guerra fría, caliente o tibia…), Hondarribia, Hiru, 2001]. [2]Declaración del comandante de la operación “Protector unificado”, general Charles Bouchard (La Libre Belgique, 21 de junio de 2011). [3] Mahmoud Jibril en la sede de la OTAN en Bruselas, 13 de julio de 2011 (La Libre Belgique, 14 julio de 2011). [4] El Congreso estadounidense puso en duda la legitimidad de estas operaciones militares contra Libia, que no fueron objeto de su autorización y, por consiguiente, según la legislación estadounidense hubieran debido terminar 90 días después de su inicio (La Libre Belgique, 16 de junio de 2011). [5] El acuerdo “contra los refugiados” firmado con Italia data de 2008. [6]Véase el testimonio del general Riccardo Sanchez que dirigió las fuerzas internacionales en Iraq de 2003 a 2004 y que reconoció que estas utilizaban sistemáticamente el maltrato y la tortura ignorando las Convenciones de Ginebra (cf. el documental de Marie-Monique Robin, « Torture made in USA », La Une, 15 de junio de 2011. [7]Despacho de AFP (La Libre Belgique, 21 de junio de 2011) [8] 29 de julio de 2011 [9] Despacho de AFP (La Libre Belgique, 14 de julio de 2011). Aunque HRW denunciaba que en junio y julio habían tenido lugar excesos, el periódico titulaba “La rebelión niega los excesos” y ponía un pie de foto : “Al principio de la revolución habrían tenido lugar incidentes (sic)”, es decir, ¡a mediados de febrero ! Por consiguiente, “incidentes” viejos. [10]Véase al respecto el artículo de P. Descu, « Externalisation et privatisation de la guerre : un pari risqué », en Tribune-CGSP, julio-agosto de 2011.

Anne Morelli es profesora de “Crítica histórica” en la Universidad Libre de Bruselas y Presidenta de “Mujeres por la Paz”.

Fuente : http://www.silviacattori.net/article1849.html

30 mil bombas sobre Libia y los medios imperialistas de comunicación o más bien de desinformación social dicen que todo está en paz….


CIA detrás de las protestas en Libia?




* Los intereses de Occidente condicionan la ayuda a los pueblos árabes
* La base militar de EE.UU. en Baréin pudo modificar la agenda mediática

¿Por qué es tan diferente la respuesta de Occidente en Libia y en Siria, por ejemplo, si tanto Gadafi como El Asad se han obstinado por igual en estrujar los intentos de sus pueblos de ser libres?

¿Por qué el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tardó una semana en reaccionar en el caso de Libia y ha necesitado cinco semanas en el caso de Siria?

Pues, entre muchas otras cosas –apuntan los expertos–, porque ni los ejércitos, ni las reservas de petróleo, ni los intereses en la zona, ni la posición geoestratégica ni los vínculos que hay con ambos países son los mismos.

Estas son las principales razones reales que llevan a Occidente a reaccionar de manera distinta según se trate de uno u otro país:

*Las relaciones de Siria con Irán

Siria es el más cercano aliado de Irán, así que intervenir militarmente en ese país o intentar derrocar a toda costa a Bachar El Asad supondría para Irán “un ataque a su propio territorio”, explica Ignacio Álvarez-Osorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante.


“Hace ya unos tres años Irán dejó claro que, si se atacaba a Siria, iba a actuar en consecuencia”, añade este experto. Y, claro, a EE.UU. no le interesa enzarzarse en otra guerra –esta vez con Irán– precisamente a unos meses de que empiece la campaña electoral.

A la UE tampoco le interesa. Recordemos que Sarkozy se enfrenta a las urnas también en 2012, y, tal y como están las encuestas en Francia, lo mejor para él es aparcar el tema.

Libia, sin embargo, no es aliado de Irán ni de ningún otro país que pueda poner tan en juego la estabilidad de la región.

*El posible efecto dominó que conllevaría intervenir en Siria

Siria tiene una posición geoestratégica muy diferente a la del país africano. Con vecinos como Líbano, Irak y Turquía, una intervención podría prender la mecha en una región que ya está bastante encendida.

“Si Occidente responde ante Siria como lo ha hecho en Libia, Hezbolá –grupo terrorista apadrinado por el régimen sirio– podría generar un conflicto en la zona, empezando por la frontera sur, que implicaría también a Israel y a otros países”, argumenta Álvarez-Osorio.

Y EE.UU. no tiene la más mínima intención de tener que explicar a sus ciudadanos por qué ha jugado, si ardiera la mecha, sus cartas en otra guerra. “La gente está cansada de intervenciones bélicas en el extranjero”, añade este profesor.

Otro de los países que podría salir malparado sería Turquía, cuenta Félix Arteaga, investigador de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano. “Ankara, que ha intentado durante tiempo un acercamiento entre Israel y Siria, perdería influencia en la zona”, explica.

El conflicto armado en que se ha convertido la situación en Libia, sin embargo, nada tiene que ver con esta reacción en cadena. Para empezar, porque este país tiene apenas “amigos”. Pero también porque la Casa Blanca no se juega nada en el país africano.

Pero es que, además, la Odisea del Amanecer (encabezada por EE.UU. primero y en manos de los socios europeos ahora) está demostrando a los aliados que puede que operaciones militares como ésta no sean la solución para que los dictadores dejen de aferrarse al poder con tantas ganas. Empezar con otra "odisea" en Siria, además de muy complicado, puede que no sirviera de mucho.

Por otro lado, la resolución de la ONU para Libia se le está quedando corta a la OTAN. “La coalición internacional parece dispuesta a forzar al máximo la resolución 1973”, asegura Jesús A. Núñez, codirector del Instituto de Estudios Sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Y dicho forzamiento les está permitiendo armar a los rebeldes y atacar directamente a Gadafi, complejo residencial incluido.

*El “factor petróleo”

A la comunidad internacional, dicen algunos analistas, no se le ha perdido nada en Siria. En Libia, sí: el petróleo.

Los intereses comerciales y económicos de Occidente en Siria no se pueden comparar, por tanto, con los que hay en Libia.

Por otra parte, el precio del barril de crudo está ahora a 125 dólares frente a los 80 del año pasado, y ello se debe principalmente al recorte de suministro por parte de Libia y a que Arabia Saudí ha disminuido la producción.

*Baréin es la sede de la Quinta Flota de EE.UU.

¿Por qué EE.UU y la UE apenas han condenado lo que hizo el régimen de Baréin hace unos meses? Es cierto que la represión en esta monarquía del Golfo Pérsico no ha sido tan fuerte como en Libia o –seguramente– en Siria pero qué casualidad que no hayan tenido, ni de lejos, una parecida repercusión mediática.

¿No será que Baréin es la sede de la Quinta Flota de EE.UU., desde donde este país echa un ojo a Irán y desde donde controla las rutas marítimas más importantes? “Sí, eso tiene que ver, pero también hay que tener en cuenta que mientras todos sigamos fijándonos en lo que hace Gadafi, nadie se fijará ya en Baréin ni en Arabia Saudí”, aclara Arteaga.

Por si fuera poco, las relaciones entre la monarquía británica y la de Baréin son tan buenas que el heredero de la Corona del Golfo Pérsico ha sido invitado a la boda de Guillermo y Catalina. Al final no irá, parece ser, para no sacarle los colores a los británicos.

*Gadafi y El Asad pertenecen a dos mundos distintos

“La comunidad internacional lleva años advirtiendo al presidente sirio que se contenga”, explica Arteaga. Y lo seguirá haciendo a no ser que su postura se radicalice aún más y siga matando a civiles, añade.

En cambio, las potencias occidentales consideran que Gadafi –que anuncia las atrocidades que va a hacer para luego cumplir con su palabra– ha de caer, siga igual de radical o no. Es decir, que se le cuestiona como mandatario, cosa que no ocurre con El Asad, quien no alardea tanto de los supuestos crímenes contra su pueblo.

La Liga Árabe también los trata de manera distinta: cuando empezaron las manifestaciones en Libia, se reunió urgentemente para buscar una solución; ahora, con Siria, se reunirá en unos días y “uno de los asuntos a tratar será lo que está haciendo Al Assad a su pueblo”, recuerda este experto.

*Los Ejércitos tampoco son iguales

Las tropas sirias están muy bien dotadas. Cuentan con misiles rusos, aviones de combate y, probablemente, armas químicas. Arsenal que haría temblar a cualquier tropa de Occidente. “Son muy potentes, funcionan muy bien, están mucho más profesionalizadas que las de Libia y dependen mucho más del régimen”, comenta Arteaga. “Si cae Al Assad, probablemente caerá el Ejército detrás”, puntualiza.


El Ejército libio, por el contrario, es débil por que intento reconciliarse con occidente y cayó en la trampa de desarmarse, se cree que no está vertebrado y no tiene apenas capacidad operativa.

Si lo que ocurre en Siria fuera una película

Por todas estas razones, la respuesta de la Comunidad Internacional en Libia, Siria, Egipto, Túnez y Baréin no ha sido, en absoluto, parecida.

Pero EE.UU. tampoco lo pretende disimular. Ejemplo de ello son las declaraciones excesivamente diplomáticas de la Casa Blanca en relación con este tema. “Siria ya está sometida a sanciones de EE.UU., así que estamos buscando otros medios para incrementar la presión sobre el régimen”, explicaba hace unos días de manera calmada el portavoz del Gobierno estadounidense.

Sin embargo, la situación de Siria es muy grave. Como dice Jesús A. Núñez, del IECAH, “si lo que ocurre en Siria fuera una película habría que descalificar al guionista por incompetente”. Y habría que hacerlo –aclara– porque el nivel de incoherencia es tan alto que ninguno de los espectadores estamos dando crédito a lo que se está viviendo allí desde el 4 de abril.

Condenar la violencia. Puede que sea lo único a que se atreva el Consejo de Seguridad de la ONU a la hora de castigar a Siria. A pesar de que el régimen se considere a sí mismo legitimado para sacar los tanques a la calle y aplastar a los manifestantes, disparándoles –claro está– a matar.

¿Si Estados Unidos y sus aliados de la OTAN quieren que reine la paz y la democracia y en todos los estados sucede lo mismo en relacion con el levantamiento de los pueblos, porque solo intervienen en uno de ellos? claro, el petroleo y los recursos naturales, no nos olvidemos que Libia es uno de los paises en donde mas petroleo hay en el mundo, es miembro de la OPEP (Organizacion de paises exportadores de petroleo) y como ya lo hicieron una vez inventado que existian armas nucleares en irak, la estan haciendo ahora en Libia, lo van a querer hacer con Siria, Iran y cuanto pais rico se les cruce por enfrente, pero no van a poder! 

Franklin Lamb realiza investigación en Libia. Para contactos: fplamb@gmail.com . Es autor de The Price We Pay: A Quarter-Century of Israel’s Use of American Weapons Against Civilians in Lebanon.

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