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Thursday, March 21, 2013

Irak anegada en sangre y destrucción: 10 años después de la barbarie imperialista, esta desmostrado que la ONU no sirve para nada



Hace 10 años Irak, ayer Libia, hoy Siria, 
mañana Irán

Estos genocidas de Iraq hoy gozan de impunidad
Nadie en su sano juicio puede creer que hace diez años, Bush, Blair y Aznar montaran una guerra por manejar datos erróneos de inteligencia militar. El trío de las Azores mentía, ellos lo sabían y todos nosotros lo sabíamos. Por eso ninguno de los protagonistas se arrepiente hoy ni pide perdón a pesar de haber destrozado un país, de haber asesinado a cientos de miles de personas y haber arrojado a Irak en brazos del terrorismo de al Qaeda. Un régimen poco amistoso fue eliminado y sustituido por un estado desvertebrado, con graves tensiones territoriales y confesionales, aunque su petróleo fue privatizado y puesto a buen recaudo, que era el objetivo que perseguían desde el principio. La invasión y destrucción de Irak fue, desde esa óptica, un gran logro y un gran negocio.

Lo peor de todo, es que el imperio aprendió bien aquella lección, pero nosotros no tanto. Dada la reacción popular general en contra de la guerra, cada vez que han optado por acometer operaciones coloniales similares, se han cuidado muy bien de montar previamente acciones de guerra mediática para impedir grandes movilizaciones sociales. La intoxicación propagandística en Libia, en Siria y en Irán pueden considerarse exitosas, a tenor de las noticias que circulan cada día por los medios de comunicación. La prensa y la opinión pública han sido mayoritariamente engañadas una vez más en todos y cada uno de los tres casos mencionados y se han alineado casi sin fisuras con la estrategia militarista de la OTAN y sus aliados. A pesar de las miles de páginas de contrainformación que pueblan la Red, nuestro mensaje no llega a calar como debiera entre la ciudadanía. Es cierto que sí se han logrado grandes avances, la gente no es idiota, la clase periodística anda bastante desprestigiada en todo occidente, tanto por su falta de libertad, como por su seguidismo a la ideología de los patronos por encima incluso de la propia veracidad de las informaciones. Es un terreno suficientemente abonado.

Sin embargo, aún queda mucho por avanzar, no podemos cejar en el empeño. Luchar con pequeñas páginas, blogs y redes sociales contra los media de multinacionales de la información que cuentan con todo el apoyo de la industria, la banca y los estados más poderosos del planeta no es misión imposible, pero casi. Sólo si multiplicamos nuestros impactos con todos los medios a nuestro alcance podremos hacer mella en el frente mediático de las próximas guerras imperiales, porque cuando hablan los aviones y se pone en marcha la máquina de la guerra, ya es prácticamente imposible hacer nada, sólo denunciar las atrocidades de las operaciones militares y las violaciones de los derechos humanos subsiguientes. Nuestro verdadero trabajo está en entorpecer los consensos previos necesarios sobre los que se sustentan las futuras guerras, proporcionando información veraz, separándola de la propaganda y la manipulación, explicando las razones profundas de todo lo que acontece, contextualizando los hechos en su justa medida, sacando a la luz lo que no quieren que se sepa. Desgraciadamente, siempre hay mucho que hacer, tenemos una ardua tarea por delante, no hay más que echar un vistazo a los titulares del día para comprender la magnitud de la que se avecina…


Iraq, diez años antes y después

Por Ernesto Gómez Abascal

La tumba del mártir Sadam Hussein, recibe el homenaje de niños que
mantendrán viva su memoria
Poco antes de la invasión yanqui en marzo de 2003, me decidí a viajar desde Bagdad a Basora utilizando la carretera que baja por el este, vía Kut y Amara, siguiendo muy de cerca el curso del gran río Tigris y acercándose a veces a la frontera iraní. Eran unos 600 kms. de vía poco transitada, dado que no muchos se aventuraban a realizar incursiones por esa zona declarada de “exclusión aérea” por la aviación estadounidense y británica, que casi a diario bombardeaban objetivos no siempre de interés militar. Por entonces casi todos los diplomáticos extranjeros habían partido de Iraq.

El propósito del recorrido era apreciar la preparación del terreno de operaciones militares, para hacerle frente a la anunciada, próxima e inevitable invasión de las tropas estadunidenses acantonadas en la vecina y cercana Kuwait, que ya alcanzaban una cifra superior a los 100 mil efectivos. Estaba provisto del correspondiente permiso del Ministerio de Relaciones Exteriores iraquí y había solicitado además entrevistas con el Gobernador y el Secretario General del Partido Baas de Basora.

Como sucede en casi todo el territorio de ese país árabe, en la zona por donde realicé el recorrido, se encuentran numerosos lugares históricos y mitológicos, los cuales constituyen importantes referencias de la cultura universal y del propio origen del hombre. Unos 70 kilómetros antes de llegar a Basora, en la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, se señala que estuvo el paraíso terrenal, donde se cometió el pecado original por Adán y Eva. También en un lugar cercano se ubica la tumba del profeta Ezra, venerado por los judíos por ser considerado el reformador de la Thora, cuyo texto habría penetrado en su corazón en forma de llama descendida del cielo.

El camino hacia Basora también transcurre por la zona de los pantanos creados por las crecidas de los dos importantes ríos, que al unirse forman el estuario de Chat el Arab, donde se encuentra la gran ciudad portuaria considerada en su tiempo la Venecia del Oriente. En los pantanos, tradicionalmente refugio de perseguidos y delincuentes, tenían sus bases grupos de guerrillas que operaban contra el gobierno del Partido Baas.

La antigua Venecia del Oriente, mantenía a pesar de las afectaciones de las guerras y del férreo bloqueo impuesto por la ONU, un especial encanto. Había sido bombardeada durante el conflicto con Irán y después por los Estados Unidos, cuando sus tropas encabezaron una coalición para expulsar las tropas invasoras iraquíes de Kuwait. El canal que la conectaba con el Golfo y permitía el acceso de grandes barcos mercantes, había quedado obstruido, lo que produjo el evidente deterioro económico de la ciudad. No obstante, sus canales internos y su entorno, poblado de grandes plantaciones de palmas datileras, le conferían una personalidad ilustre, diferente, que hacía recordar las aventuras de Simbad el Marino, originadas en ella.

El hotel donde me alojé, ofrecía una magnífica vista de Chat el Arab,y aunque mostraba cierto abandono por la situación que sufría el país, su estilo arquitectónico y sus balconaduras de madera, mostraban el más refinado arte de construcción árabe. En otras condiciones, podría otorgársele la categoría de cinco estrellas. Había acabado de entrar en la habitación, cuando se sintieron dos fuertes explosiones y pude divisar a lo lejos, sobre un extenso bosque de palmeras, como se levanta un gran hongo de humo oscuro, señal del diario hostigamiento de la aviación estadounidense y británica. Días antes, también fue bombardeado el aeropuerto civil, que se utilizaba para un único y peligroso vuelo a Bagdad, con el saldo de varios muertos y heridos.

Cumplido el objetivo que me llevó a hacer esta visita a Basora, regresé a Bagdad por la autopista 8, que conectaba en su porción sur, con la frontera de Kuwait, donde ya se preparaba el contingente invasor estadounidense, pero que subía hacia Bagdad en un recorrido más al oeste, atravesando parte de la llamada Mesopotamia (tierra entre dos ríos). La ruta pasaba cerca de la Ur de los Caldeos, de donde habría partido Abraham, el primer patriarca que se considera fundador de las tres grandes religiones monoteístas: judía, cristiana y musulmana ¡Cuánta historia reunida en esta desdichada tierra!

El sur de Iraq estaba habitado por árabes musulmanes, mayoritariamente de la secta chiita, quienes serían los que después de la invasión y la sangrienta guerra impuesta por los Estados Unidos, predominarían en el gobierno que hasta hoy se mantiene, que en contradicción con los intereses de Washington y a pesar de la permanencia de un remanente de sus fuerzas en el país, se mueve hacia un acercamiento o incluso una alianza con Irán.

El día 20 de marzo, a las 5:35 AM, hora de Bagdad, me despertaron las explosiones producidas por los primeros cohetes cruceros lanzados sobre la ciudad, correspondiéndome el triste privilegio de ser testigo de una descomunal e ilegal guerra, que ha provocado cientos de miles de iraquíes muertos y heridos, la destrucción de un país y la desestabilización de toda la región. Desde nuestra embajada y en los recorridos que hacía por la ciudad, tuve la oportunidad de presenciar las desgracias de esa invasión, visité hospitales donde todo tipo de personas, incluidos muchos niños, mostraban la crueldad de la agresión imperial, que el Sr. Bush, con el apoyo de T. Blair y J. M. Aznar, habían desatado fríamente, sobre la base de falsos argumentos, despreciando a la Organización de Naciones Unidas.

Yo había llegado a la convicción de que la dirección baasista, estuvo pensando hasta último momento, que la guerra podría evitarse mediante la negociación. Ellos estaban dispuestos a hacer concesiones de todo tipo, incluso privilegiando a las empresas estadounidenses en la explotación del petróleo. Este razonamiento no tuvo en cuenta sin embargo, la decisión imperialista-sionista, de que podían ocuparlo todo, adueñarse de sus riquezas para crear una “democracia liberal constitucional”, con un gobierno aliado. Ello incidió en que no se prepararan adecuadamente para enfrentar la invasión y que las tropas yanquis avanzaran fácilmente y ocuparan Bagdad y el resto del país.

El día 9 de abril, presencié posiblemente el último combate en Bagdad, cuando una columna de tanques y vehículos blindados estadounidense liquidó un emplazamiento artillero iraquí, ubicado a unos 600 metros de la embajada cubana en el campus de la Universidad. Por primera vez pude ver en esa ocasión, un avión sin piloto, de los llamados drones, al parecer con misión de observación y dirección del fuego, volando en círculos durante más de dos horas sobre la zona, a una altura aproximada de 500 metros sobre nosotros, donde siempre se mantuvo ondeando la bandera de la estrella solitaria.

Diez años después de iniciada la agresión a Iraq, guerra que a la larga perdieron al costo según estimados de 9 mil muertos y cerca de 30 mil heridos y mutilados entre sus tropas y que significó el peor desastre de la política exterior de EE.UU. después de la guerra de Viet Nam, se está estimulando un conflicto armado entre los iraquíes chiitas y sunnitas, con la manipulación de grupos extremistas y terroristas, como extensión a lo que ya viene ocurriendo en los últimos dos años en Siria, y con la proyección de que este tipo de enfrentamientos se extienda por buena parte de la región del Cercano o Medio Oriente.

Lamentablemente, las religiones surgidas según el relato bíblico, a partir del mandato dado por Yavé (Jehová o Dios), a Abraham, están siendo utilizadas inescrupulosamente para dividir y enfrentar a los pueblos de la región en guerras que cada vez toman un carácter más sectario, para lo cual están dando su apoyo a grupos fanáticos salafistas y jihadistas, los cuales entrenan y arman en coordinación con las petromonarquías del Golfo y sus aliados de la OTAN.

Los intereses de las grandes potencias colonialistas e imperialistas, persiguen el objetivo de que estos pueblos se destruyan y desangren internamente, si se ven imposibilitados de dominarlos y poseer sus recursos. La nueva teoría de la “destrucción positiva”, persigue que después de crear la división y el caos, sin exponer fuerzas militares propias, les sea más fácil controlarlos y establecer incluso nuevas fronteras como ya hicieron al final de la Primera Guerra Mundial.

Sus ambiciones de dominación mundial, no tienen para nada en cuenta los principios pacíficos que se supone sirven de base a sus propias religiones.



Irak: 10 años de matanzas torturas y expolio para enriquecer a multinacionales

Sadam Hussein tú espada aun se levanta
para eliminar al invasor imperialista
Diez años después de la invasión por parte de Estados Unidos, los iraquíes se encuentran viviendo en la miseria y la inestabilidad.

Con el falso pretexto de que el Gobierno de Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva, EEUU inició hoy hace 10 años la invasión de Irak, en medio de una fuerte oposición internacional que ofreció imágenes espectaculares de millones de personas manifestándose simultáneamente en las calles de diversas ciudades del mundo.

Pero pese a las multitudinarias protestas en contra de la invasión no se consiguió parar la guerra. Se estima que más de 110.000 civiles iraquíes, según la ONG Iraq Body Count, y 4.400 soldados estadounidenses han muerto en esta guerra.

Hoy, el 53 por ciento de los estadounidenses cree que la guerra de Irak fue un error, según una encuesta de Gallup.

El entonces presidente, George W. Bush, cantó victoria demasiado pronto con el mensaje de “misión cumplida” que presidió el discurso que dio a bordo de un portaaviones dos meses después del inicio de la guerra, tras haber tomado el control del Bagdad.

La polémica invasión fue diseñada por la Administración Bush con el apoyo escenificado en la Cumbre de las Azores del Gobierno británico de Tony Blair, el español de José María Aznar y el portugués de José Durao Barroso.
Irak, diez años después

Diez años después de la invasión estadounidense, Irak sigue buscando su rumbo ante la inestabilidad política y la persistencia de la violencia.

El derrocamiento de Sadam Hussein en abril de 2003 trajo la instauración de un nuevo sistema político corrupto y sometido a los intereses imperialistas de Estados Unidos y los países que lo apoyaron en esta cruzada.

Demás está decir que tras la invasión y la ocupación militar de Irak las supuestamente letales “armas de destrucción masiva” jamás aparecieron, por la sencilla razón de que nunca existieron. Habían sido una mentira, el pretexto para ejecutar la operación militar contra Hussein, que tiempo después (a finales de 2006) fue detenido y ejecutado.

El legado tras diez años de invasión imperialista en nombre de la democracia es desastroso. Falta de servicios básicos, destrucción de infraestructuras, actos de violencia diaria y una tasa de desempleo superior al 50 por ciento. A esto hay que sumarle la sistemática violación de los Derechos Humanos, con la tortura de presos como práctica corriente en las cárceles custodiadas por el Ejército estadounidense. Así, las torturas se generalizaron en los centros de detención en Irak, como se demostró tras el escándalo de la prisión de Abu Ghraib, junto a Bagdad, y el descubrimiento de las cárceles secretas de la CIA, conocidas como “agujeros negros”.

El lucro de las multinacionales

Una investigación del Financial Times acaba de concluir que Washington se ha gastado al menos 138.000 millones de dólares en contratos a grandes empresas implicadas en seguridad privada, logística y reconstrucción en Irak. Y que la compañía que más se ha beneficiado de ese maná de fondos públicos ha sido KBR, exsubsidiaria de la corporación Halliburton que dirigiera Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente de Bush y en el mayor promotor de la invasión ilegal que devastó el país.

KBR se ha embolsado hasta ahora no menos de 39.500 millones de dólares, con lo que encabeza muy destacada el ranking de multinacionales enriquecidas en la contienda, puesto que las dos que la siguen (las kuwaitíes Agility y Kuwait Petroleum Corp.) sólo han sacado 7.400 y 6.300 millones de dólares, respectivamente. A continuación, y también con contratas astronómicas, siguen grandes compañías estadounidenses especializadas en la privatización de las Fuerzas Armadas, como Dyncorp, que se ha llevado 4.100 millones por entrenar a la nueva Policía iraquí, o Triple Canopy (1.800 millones), una de las mayores empresas militares privadas, integrada por ex comandos especiales de la Delta Force.

Pero la iniquidad es mucho más infame de lo que esas cifras nos enseñan. El informe difundido en 2011 por la comisión parlamentaria sobre la contratación privada en las campañas bélicas de Irak y Afganistán estimó que esas empresas de servicios militares habían defraudado o despilfarrado unos 60.000 millones de dólares desde 2001, además de haber estado muchas de ellas (como Blackwater) implicadas en algunos de los más espantosos crímenes de guerra.

Han pasado diez años y la CIA vuelve a tomar las riendas de una supuesta “guerra contra el terrorismo” que en realidad no hizo más que sembrar el terror en gran parte del planeta. Y hoy, décimo aniversario de ese horror, los cuatro jinetes del apocalipsis de las Azores (Bush, Blair, Aznar y su anfitrión, Barroso) siguen jactándose de haberlo desencadenado.



Es bueno recordar por que hay tanto odio y sed de venganza entre los arabes
estas images son de Abu Grahib - Irak, donde EE.UU con falsos argumentos
destruyo y cometió un genocidio ( + de 1 millon de muertos y cerca de 800 mil sufren los efectos de las bombas de uranio) contra este valiente pueblo...


Es bueno refrescar la memoria para no volver a equivocarnos....

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